Prosemas rotas


Me sigues haciendo daño a pesar de estar muy lejos, a pesar de haber olvidado tu rostro y tu tonta sonrisa, a pesar de haber tirado tu ropa, a pesar de haber tirado tu recuerdo a la basura, me sigues haciendo daño. Sabía desde el inicio que esto sería complicado pero no te hice caso, la idiota razón se dejó vencer en mí, y mírame ahora yo aquí en este lugar intentando odiarte y olvidarte pero aún te veo en mis sueños, aun te siento junto a mi almohada, aún te veo reflejado en mis ojos cuando me veo al espejo. Me odio por ser tan sensible, me odio, pero más te odio a ti porque acertaste respecto a mí, acertaste en todo, mis gestos, mi comportamiento, mis estados de ánimo, ¡estúpido!, por qué tuve que enamorarme de ti sabiendo que no estarías siempre conmigo, porqué prometiste nunca dejarme y fue lo primero que hiciste, porqué te sigo hablando como una tonta sabiendo que no me escuchas, ¡IDIOTA! te dije que yo debía morir antes que tu pero no me dejaste hacerlo, ahora mírame desde donde quiera que estés, ya estás feliz de verme así, llorando por dejarme sola…

De pronto el viento empezó a moverse y a jugar entre las ramas de los árboles, caían las hojas, y el viento las llevaba lejos, sin destino exacto. El viento corría rosando sus mejillas, limpiando sus lágrimas, abrazando su cuerpo, enredándose en su cabello como él lo hacía, un susurro casi inaudible se deslizo a sus oídos diciendo “lo siento”. Ella no pudo mantenerse más tiempo de pie cayendo de rodillas frente a la fría lápida de mármol blanco que empezó a golpear como si eso la liberara de todo lo que sentía su corazón; todo parecía haberse paralizado hasta sus lágrimas. Alzó el rostro mirando a la nada con ninguna expresión en el rostro, parecía cansada y sin ánimo de moverse de allí. El sol empezaba a ocultarse, a morir en un rojo incandescente, silencio, y sin darse a penas cuenta ella había recostado su cuerpo sobre el pasto con la cabeza sobre su brazo derecho que cubría una fotografía de cuando él aún vivía.

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Éste es el fragmento de una historia que empecé a escribir.

Días de lluvia

Un día bajo la incesante lluvia que limpia todo, gota a gota van cayendo como lágrimas del cielo, de alegría o tristeza, ¿quién sabe? Solo siento el frío roce de las gotas sobre mi piel, cayendo en mi rostro, empapando mis ropas y haciendo más resbaloso es suelo que apenas está cubierto de hierbas y otros arbustos.
Hoy es un día lluvioso y lo seguirá siendo hasta que quiera detenerse. Por lo pronto estás son algunas cosas que haría bajo la lluvia,
Tan solo detenerme, extender los brazos  y sentir las gotas caer.
 
 
Correr bajo la lluvia, aunque eso no evite que me moje de pies a cabeza o que pueda caerme en el intento.

y cuando todo haya acabado, ver salir nuevamente el sol.

Regalo del día

 
Apenas amanecía y brillante sol se imponía en su ventana, ella estiro el brazo para coger su almohada y ocultarse del amarillo amanecer.
- despierta dormilona, le repetía una voz desde la puerta de la habitación.
- hoy es domingo, aun quiero dormir- le respondió la joven
- es cierto, es domingo, pero ¿sabes qué domingo?- pregunto en forma juguetona el joven de cabello castaño y ojos color miel
- un domingo cualquiera, un domingo que quiero pasar
- ya me temía eso
-¿qué cosa?- preguntó ella al tiempo que se sentaba en la cama. El muchacho se acerco hacia ella con los brazos ocultos a su espalda.
- ¿qué traes allí?
-¿allí, dónde?
- vamos muéstrame, qué es- intentando forzar sus brazos sin resultado alguno
-  te muestro solo si sales de la cama
- ya me levanté ¿me lo muestras ahora?
-mmmmm, aún no (decía él mientras daba pasos hacía atrás), falta algo
-¿qué cosa?
- sonríe, nunca lo olvides
- ¿qué te parece esta sonrisa?- y ella sonrió
- me encanta, me enamora verte sonreír, ya ves que no era difícil, te ganaste una sorpresa- descubre sus brazos y en sus manos traía un pequeño obsequio y una tarjeta que decía "Feliz cumpleaños, no quieras olvidarlo por malos recuerdos del pasado, vive tu presente"
Y ese fue el primer día en que ella decidió perdonar su pasado y darle la oportunidad a nuevas cosas.

Sigo tarareando historias


Tengo miles de historias guardadas bajo la almohada que salen cuando el sol toca el horizonte y mis ojos se oscurecen al día y se iluminan a la noche brillante de sueños y fantasía, personajes que vuelan, caminan o corren, niños, adultos o jóvenes, puedo ser todos ellos en cada palabra que escribo, en cada frase que repito en mi mente y se transcribe sobre el papel. Sigo tarareando historias de día y de noche, aunque no todas llegan a ser conocidas, pero me basta saber que viven en mi.
Hay relatos de aventuras en una libreta escondida en mi mesa de noche, hay historias de romances que nacieron hace tiempo y que ahora las puedo vivir

Días Nuevos

Entrada la noche en mi habitación, frente al monitor y junto a mi un montón de cosas apiladas que se acumularon en los días anteriores, entre libros y papeles, celulares y billetes, pero extiendo mi mano y logro mover algunas cosas que dejan al descubierto una foto, si una foto que creí olvidada, o quizás eso era lo que quería, no claro que no, no quiero olvidar porque lo estoy viviendo y a pesar de las complicaciones siempre hay algo que me alienta a seguir, a pesar de las torpezas de mi parte o las ideas equivocadas de ambos en algunas situaciones, siempre regresamos, siempre estamos de vuelta otra vez, riendo, jugando hasta llorando a carcajadas por las bromas que solo ambos conocemos. Me mira, lo miro, jugamos a no vernos pero sabemos que estamos cerca, nos acercamos y surge un beso, uno tras otro hasta detenernos en una mirada juguetona y palabras sin sonido que dicen Te amo, que dicen no te soltaré.
Un mensaje a media noche, o algunas madrugadas con la intención de no sentirnos solos a la distancia o simplemente quitarnos el miedo por alguna pesadilla, un mensaje de aliento para cada nuevo día, un mensaje que llega en el momento indicado. Los recuerdos de lo que vivimos quedan en nosotros a pesar que podamos olvidarnos de algunos siempre podremos crear nuevos cada día, quizás tristes y dolorosos o divertidos y románticos, pero siempre los dos, tu y yo, yo y tu.
Y pensar que no tendría nada por escribir, mírame aquí haciéndolo.
Dulces sueños amor, nos esperan "días nuevos"
 
Una canción que me acompaña "Días nuevos- Gianmarco"
 
 

El día de la Boda


 
 
 
El día de la boda, las invitaciones ya se habían repartido entre los más cercanos familiares y luego entre los amigos de los novios y amigos de los padres de los novios, apenas en un par de horas dos almas se unirían para formar solo una. Mientras tanto cada uno de los invitados se vestía con sus mejores prendas, teniendo extremo cuidado en no verse muy elegante o fuera de lugar considerando que la celebración sería en la tarde. Los vestidos de las damas desfilaban en colores, los caballeros en tanto sastres grises o azulados combinaban perfectamente con el atuendo de sus damas, la hora de la misa ya llegó, el novio esperando nervioso en el altar, los invitados tomando sus lugares esperando ver la entrada de la novia. Llegó el momento en que el padre ya estaba en su sitio, esperando como todos la entrada de la bella señorita que se desposara en matrimonio y pasara a formar parte de los felizmente casados.  

El coro acompañado del encantados y dulce sonido del violín indicaron  todos los pasos gráciles de la novia hacia el altar, el novio se ubicó en su lugar, esperando recibir de las manos de su suegro a su futura esposa, los flashes de las cámaras no cegaban la belleza desbordante de alegría de la joven pareja, que intercambiaba miradas y sonrisas cómplices de una gran historia de amor, de días tristes y grises y momentos amarillos de felicidad. Se celebrara al amor en pareja, al amor en familia, al amor entre hermanos y al amor con el prójimo, se celebrara la unión y la grandeza del amor.

El tiempo se fue volando y al final del tiempo habitual que dura una ceremonia religiosa la alegría desbordaba a más no poder, en algunos este sentimiento se presentó en forma de llanto pero con lágrimas de dicha, otros por su parte mostraban sus sonrisas y aplausos a la joven pareja. Uno tras otro fueron saliendo los invitados con dirección al local de la recepción, el cual estaba cubierto por telas blancas que cubrían las paredes y otras tiras largas de tela color naranja que terminaba en un moño. Los vestidos y trajes se movían con naturalidad buscando sus ubicaciones en las mesas que les habían asignado. Se unieron los amigos y familias, mientras que otras se empezaban a conocer. La ceremonia civil empezó y el tiempo que tomo esta celebración fue extenso para los invitados quienes ansiaban probar los alimentos que estaban decorando la mesa principal, algunos en su afán de saciar su apetito aprovechaba en Salir para comprar alguna golosina.

La música y la comida servida indicaron e inicio de una fabulosa tarde de celebración, entre bailes y conversaciones, el festejo se presentó alegrando más el momento tan especial que vivían los recién casados.

 
 
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