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Promesas rotas


Me sigues haciendo daño a pesar de estar muy lejos, a pesar de haber olvidado tu rostro y tu tonta sonrisa, a pesar de haber tirado tu ropa, a pesar de haber tirado tu recuerdo a la basura, me sigues haciendo daño. Sabía desde el inicio que esto sería complicado pero no te hice caso, la idiota razón se dejó vencer en mí, y mírame ahora yo aquí en este lugar intentando odiarte y olvidarte pero aún te veo en mis sueños, aun te siento junto a mi almohada, aún te veo reflejado en mis ojos cuando me veo al espejo. Me odio por ser tan sensible, me odio, pero más te odio a ti porque acertaste respecto a mí, acertaste en todo, mis gestos, mi comportamiento, mis estados de ánimo, ¡estúpido!, por qué tuve que enamorarme de ti sabiendo que no estarías siempre conmigo, porqué prometiste nunca dejarme y fue lo primero que hiciste, porqué te sigo hablando como una tonta sabiendo que no me escuchas, ¡IDIOTA! te dije que yo debía morir antes que tu pero no me dejaste hacerlo, ahora mírame desde donde quiera que estés, ya estás feliz de verme así, llorando por dejarme sola…

De pronto el viento empezó a moverse y a jugar entre las ramas de los árboles, caían las hojas, y el viento las llevaba lejos, sin destino exacto. El viento corría rosando sus mejillas, limpiando sus lágrimas, abrazando su cuerpo, enredándose en su cabello como él lo hacía, un susurro casi inaudible se deslizo a sus oídos diciendo “lo siento”. Ella no pudo mantenerse más tiempo de pie cayendo de rodillas frente a la fría lápida de mármol blanco que empezó a golpear como si eso la liberara de todo lo que sentía su corazón; todo parecía haberse paralizado hasta sus lágrimas. Alzó el rostro mirando a la nada con ninguna expresión en el rostro, parecía cansada y sin ánimo de moverse de allí. El sol empezaba a ocultarse, a morir en un rojo incandescente, silencio, y sin darse a penas cuenta ella había recostado su cuerpo sobre el pasto con la cabeza sobre su brazo derecho que cubría una fotografía de cuando él aún vivía.

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Éste es el fragmento de una historia que empecé a escribir.

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