casi miércoles- algo nuevo

Son alrededor de las 10 de la noche y aun estoy tecleando frente al monitor, alternando esto con algunos vídeos que encontré en Youtube

en fin, solo quería publicar un fragmento de una historia que acabo de terminar de escribir, en realidad se tendría que leer completa para saber de que va, pero creo que esto es suficiente por ahora.

(...) Allí estaba acomodada en mi asiento con una bebida en la mano esperando a que la película empezara, la gente empezó a llegar y en un dos por tres la sala se lleno por completo; todo el mundo hizo silencio cuando las primeras imágenes se mostraban al parecer sería una buena película de acción, súper pensé para mí misma, aunque luego de unos cuantos minutos toda la acción se torno comedia, pero no una comedia que sea de mi agrado la verdad es que nadie se rió de la película, y de pronto todo cambio a escenas románticas, más bien diría súper cursis para mi gusto, acepto que haya romanticismo pero esto era todo menos eso.   Me estaba impacientando, arrepintiéndome por haber hecho el ridículo en la boletería, debí haber dejado el boleto y no ver la película solo porque sí, que decepción más grande.
-         - ¿No te gusta la película verdad?, una voz que se oía a la distancia volvió a preguntar- creo q no te agrada verdad? Hasta ese punto creía que le hablaban a alguien más porque había más gente de lo que pensaba. Pero por curiosidad, solo curiosidad voltee el rostro hacia mi derecha, y había solo una  señora de unos cuarenta y tantos años,  rápidamente pensé: es solo mi imaginación.
-       -  Aquí al otro lado,  inquirió otra vez esas voz
-        -  Eh?, me hablas a mí, le respondí casi en silencio
-    - Si a ti, a quien más podría preguntarle,- en eso me incline para ver hacia la fila de asientos vacios a mi izquierda, me sorprendió que estuvieran vacios, estaba segura que la sala estaba abarrotada.
-         -Te pregunte si te aburría la película…
-        -  Si, a decir verdad, si…. Después de responderle me tomé un sorbo de gaseosa
-       -Ya no eres la única, pero descuida aun puedes arrepentirte y salir huyendo como la mayoría- casi me pareció que se dibujaba una semi sonrisa en su rostro
-      -Y tu porque aun no sales huyendo entonces?, le pregunte cortantemente, en verdad no tenía intenciones de interactuar con alguien más, no estaba dentro de mis planes en esta salida, quizás para otra pero no hoy.
-       - Porque no soy como los demás, trato de marcar la diferencia, me respondió con toda seguridad
-        -Ya veo,  y seguí con la mirada fija en la gran pantalla que se levantaba en frente, esperando con impaciencia el final para salir de ese lugar.
-       - Adivinare, tu también quiere marcar la diferencia, no es así?, me pregunto enseguida, sin voltear a verme.
-       -No, solo me quedo porque no quiero echar al agua lo que pague, si me fuera ahora no tendría sentido haber pasado por lo que pase, y me reí para mis adentros recordando el bochornoso momento, como si él pudiera entenderlo.
-      - Aah... entonces eras tú la de la fila que no se decidía a comprar o no los boletos- me quede totalmente fría sin nada que responder, como si todo se quedara en blanco, y sin más que decir vi que la película ya había terminado, salvada por la campana pensé, y con las mismas me levante del asiento y salí de la sala.
Menos mal nadie más me conocía, a esta hora la cola para las tiendas de comida ya se habían reducido así que me fui por una hamburguesa hace tiempo que no comía una. Al tiempo que me acomodaba en una de las mesas anunciaban que un show estaba por empezar así que busque el mejor lugar para poder disfrutarlo, que suerte la mía había solo una mesa vacía, es mía me dije y así fue. De esta manera pase lo que quedaba del día del sábado. Fue divertido debo admitirlo, pero eso no queda allí ya que lo mejor está a punto de suceder. Me dirigía a la salida del centro comercial cuando una pequeña niña de unos seis o siete años más o menos se atravesó a mi paso y se escondió detrás de mí sujetándose fuertemente a mis piernas que casi me caigo...

solo es un fragmento, posiblemente llegue a publicarla completa,  por ahora esto es todo....

segunda historia, ya era hora

termine de pasar otra historia , aquí el resultado:(no se me ocurrió otro titulo)
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Alina

Se encontraba caminando a lo largo de un callejón, su vestimenta ayudaba a que se confundiera con la noche, sus pasos eran fuertes, no había temor en ellos, lógico, era ella de quien todos debían huir. Nadie quería que se acercara por su camino a no ser que tengan algo pendiente que resolver. Alina era su nombre, la joven que tiene la llave al otro mundo, quién mejor que ella para proteger la entrada al más allá, y quién mejor que ella para visitarte cuando te legue la hora de partir.
Sus ojos blancos por completo  podían divisar una vida apagarse a mucha distancia, sus sentidos eran únicos, podrías pensar que estas siendo cuidadoso, pero ella ya te escucho.
La llave cuelga de su cuello y nunca nadie se ha atrevido a arrebatársela, nadie, hasta que una noche en que cumplía su trabajo, llegó hasta Ian el joven que perdería su alma. En realidad no era un humano, sino alguien que está estancado entre ambos mundos  aunque él no lo sabía. Ian como todos los otros suplicaron por su vida – si bien la tuviera- prometiendo cambiar si eso ayudaba, pero Alina no era quien juzgaba solo los guiaba hasta la eternidad. Ian en su intento de liberarse de su oscuro porvenir tomó la llave que ella traía, Alina quedo sorprendida porque la llave en manos ajenas a las suyas se desvanecía y volvía con su dueña pero no esta vez, no con Ian quien sin saberlo dejo salir su energía interior que por mucho estuvo dormida, paralizando los efectos mágicos e la llave, fue así como Ian empujo a Alina hacia la oscuridad cerrando la puerta para no arriesgarse a verla de nuevo. El fatal resultado solo pudo significar almas atrapadas en este mundo sin suerte de cruzar la puerta, no quedándoles más que expulsar su furia con los vivos, atemorizándolos, dañándolos, haciéndoles sentir lo mismo que ellos.
A pesar de lo que pudo pasar con Alina, ella no se encontraba del todo atrapada, simplemente encontró propio el tomar un descanso pero era consciente que no debía ser por siempre, así que tomo las cadenas de sus botas uniéndolas para formar una cuerda más larga capaz de alcanzar la puerta que la condujo a la oscuridad. Siguió el sendero que se había formado llegando a la entrada. No había ninguna llave en su poder pero ella conocía otra forma de abrir la puerta. Cogió la daga que traía en su cinturón y con la misma hizo brotar sangre de sus manos para luego dejar caer gota por gota sobre la puerta. En consecuencia la puerta se abrió de par en par solo para ella, la antigua cerradura desapareció solo para que una nueva tome su lugar junto con otra llave que esta vez se encontraba fusionada a su mano y solo aparecería cuando ella la necesitase.
Estando de vuelta, su objetivo era encontrar a Ian, aquel ladrón, no fue complicado hallarlo aunque su apariencia hubiera cambiado, sus rasgos humanos eran escasamente notorios pero no sus ansias de continuar en el mundo humano. Ian se atemorizo ante la presencia de Alina, pero estaba seguro que él poseía la llave y no se explicaba cómo pudo salir.
Paso a paso Alina se acercaba hasta Ian, sin quitar su mirada furiosa sobre él. El sonido de las cadenas que se arrastraban se hacían más fuertes, el tiempo parecía detenerse ante esa escena, no había escapatoria, definitivamente no la había. Alina se detuvo de golpe a una distancia considerada de Ian, quien solo la contemplaba inmóvil casi hipnotizado. Las cadenas fueron azotadas contra el suelo una y otra vez en señal que todo acabaría pronto. Los poderes de Ian serian inútiles ahora, cuando se vio envuelto por las cadenas que lo asfixiaban cada vez más, Alina ordenó a la llave que apareciera ante ella, al tiempo que la puerta a la oscuridad se levantaba tras de ella, el temblor de la tierra era normal en ese momento. La llave fue introducida en la cerradura al tiempo que Ian era traído de golpe hacia la entrada, sus suplicas no le sirvieron al encontrarse cara a cara con la oscuridad. Solo eso basto para que las almas vagabundas retomaran su camino y Alina continúe con lo suyo.

Desmadrugada

He notado que ocasionalmente me quedo hasta la media noche y un poco más en Internet, no es que este chateando o algo parecido sino que es el momento del día -o de la noche- en que estoy completamente tranquila sin que alguien interrumpa lo que estoy haciendo.
Acabo de terminar de editar unas fotografías;hubiera terminado antes si es que la máquina no se hubiera colgado y todo se hubiera conservado, pero como soy algo despistada siempre olvido guardar lo que hago y allí esta el problema XD. Lo que es fácilmente remediable.
Posiblemente mañana publique otra historia, a qué hora, eso no es seguro; lo más probable es que sea cuando termine de digitarla.

historias 2

y pensar que estaba a punto de eliminarla, hace ya muuuuuuucho tiempo que escribí esta historia -hasta me había olvidado de su existencia- y ahora la publico a ver que pasa. 
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UN    VERANO   INOLVIDABLE
Cada noche al cerrar mis ojos  aún puedo sentir su presencia  a pesar de la distancia, sin importar el tiempo  lo siento junto a mí. Cuando empiezo a soñar mi mente y mi alma atraviesan los valles  y montañas hasta llegar al lugar en que todo empezó.

Aún  siento la cálida brisa de verano; como cada año mi familia se mudaba a la casa de la playa, eran los únicos meses en que realmente podíamos llamarnos familia  ya que podíamos pasar más tiempo  con nuestros padres, yo siempre ansiaba que  llegara el verano porque podía tenerlos junto a mí, pero aquel verano todo fue distinto.
Los primeros rayos de sol  entraron por mi ventana, haciéndome despertar y ver el nuevo día. Nadie más se había levantado aún, así que decidí salir a caminar por la playa, yo conocía muy bien  el lugar. Las aguas del mar se veían tranquilas, yo  por mi parte caminaba por  la orilla de la playa,  y me dirigía a unas cuevas que estaban por allí cerca; estas no eran unas cuevas comunes y corrientes, eran muy especiales, allí escondía mis tesoros, un pequeño cofre con mis viejos diarios dentro, ese sería un buen momento para leerlos después de mucho tiempo.
Me encontraba a unos pasos cuando vi algo que me molesto por completo, sentí que mi sangre hervía dentro de mí, reaccioné de manera muy agresiva ante el tipo que estaba leyendo mis tesoros, me acerqué lo más rápido y de un solo  tirón se los arrebate. ¨aléjate de mis cosas¨ fue lo que le dije aparte de unos cuantos insultos que no es preciso recordar. El chico en lugar de  decir algo, solo empezó a reír sin parar. Eso me enfureció aún más, que le grité que se marchara; mas él no lo hizo, recuerdo que repitió una de las frases escritas en mi diario que decía, ¨la llave de mi corazón  estará al alcance de un…beso…¨, la última palabra coincidió con el roce de nuestros labios, aún no comprendo porque no me aparte de él  y en lugar de ello me quedé inmóvil, atónita mientras  él se marchaba poco  a poco; cuando logré reaccionar me giré y lo vi distinto ya no como un intruso sino  como alguien especial.
Pase la mañana escribiendo lo que sucedió, pero ninguna palabra podía describir lo que sentí.
Esa noche tendríamos invitados a cenar, se trataba de los nuevos vecinos, una familia  adinerada, nosotros también lo éramos, pero no como ellos; ese matrimonio tenía dos hijas, eso era lo que mamá decía, y que eran de mi edad. Pese al intenso calor  el hecho de la cena con los nuevos vecinos ameritaba  vestidos  de gala aunque eso signifique sentir más calor que el habitual.
Todos nos sentamos a la mesa, aun faltaban las hijas del Sr. Robinson, de las que se estuvo hablando por media hora; ya me estaba cansando de oír lo mismo, que las señoritas esto, que las señoritas aquello. Exactamente  cuarenta y dos  minutos después tocaron el timbre, eran ellas, las tan esperadas.
Me sorprendí mucho al ver a una tercera persona con ellas, sentí que los colores se me venían al rostro, ¨imposible¨ fue lo que pensé,  mientras bebía de la copa  de agua que tenía enfrente. El Sr. Robinson nos presentó a sus hijas, de las que sus nombres no recuerdo;  el único que me interesaba en ese momento era Sam, el sobrino del                   Sr. Robinson.
Cuando la reunión se terminó, nuestros invitados volvieron a sus hogares. Yo estaba dirigiéndome a  mi habitación cuando de pronto Carmela, nuestra ama de llaves  me alcanzó un sobre blanco, que llevaba mi nombre, ella no me dijo nada, solo que lo leyera cuando me encontrase  sola. Subí de inmediato a mi habitación y cerré con llave, me recosté sobre mi cama y abrí el sobre, era una carta de Sam lo cual decía¨ Me alegra haberte encontrado de nuevo, quisiera decir que lamento lo de esta mañana, pero estaría mintiendo, la verdad es que no sé qué es lo que me pasa; pero desde esta mañana empecé a sentir algo extraño y creo que tu eres la culpable¨.                                 Posdata: ¨Quisiera poder verte otra vez, prometo no morder¨.
No sabía que quería decir esto, era acaso una declaración, ¨bobadas¨, o que significaba, porque a nadie  le gusta alguien así por así. Es solo una broma quizás; pero… y si no.  Es mejor que me vaya a dormir, me di la vuelta para meterme bajo el cobertor y me acurruqué sobre  un costado, de la forma que solía dormir.
Al día siguiente estaba indecisa en ir o no a las cuevas  cerca a la playa. Al final así lo hice y el estaba allí; con solo verlo a lo  lejos  mí corazón empezó a latir más rápido de lo normal, mis pasos se hacían más torpes; cuando  estaba lo suficientemente cerca le salude torpemente y el solo me miró como quien mira a un sueño; ¨el rubor de tus mejillas es adorable¨ susurró, ¨debiste de pensar que estaba loco¨ prosiguió diciendo al tiempo que ambos reíamos. Esta torpe conversación marcó el comienzo de ¨nuestra historia juntos¨.
Semanas pasaron  y nuestros padres se enteraron  de lo que pasaba, como todos los padres estaban preocupados pero luego parecían no estarlo más.
Lo triste fue tener que  separarnos cuando el verano terminó pero el ingenio vale más, a pesar de la distancia  nos manteníamos en contacto, decidimos escribirnos siempre; en algunas ocasiones nos encontrábamos a escondidas, pero cada año se hacía más difícil ya que sus padres se mudaban cada vez  más  lejos por sus trabajos; hasta que un día las cartas dejaron de llegar; nadie en su familia parecía saber algo de ellos; pero a pesar de todo siempre esperé alguna carta suya.
Habían pasado ya casi cinco años  desde que nos conocimos; yo iba a toda prisa a una entrevista de trabajo; llegué justo a tiempo. ¨Señorita puede pasar¨, fue lo que me indicó la recepcionista, estaba tan nerviosa que se me olvidó lo que diría, la persona que me entrevistaría aun no llegaba a la oficina, aproveché para calmarme.
La puerta se abrió y la imagen  que vi entrar me resultaba  tan familiar que no me quedaban dudas de quien era; así que me aventuré a  interrogarle ¨Sam porque  no volviste a escribirme¨, mas el parecía perplejo, ¨creo que me está confundiendo señorita, el hecho que no me reconociera hizo que mis ojos se llenen de lagrimas; ¨Sam, ¿cómo pudiste dejarme así?... respóndeme Sam, o debería decir Sr. Robinson¨.
El solo reaccionó a mirarme un tanto confuso, pero al final algo cambió en su mirada y me abrazó. ¨Lo lamento…creía que ya lo sabías¨ me dijo en un tono consolador: Sam era mi hermano gemelo, nunca nos viste juntos porque él vivía con  mis tíos a causa de su enfermedad, su corazón era muy débil. El sabía lo que el futuro le tenía guardado pero nunca se mostró afectado por ello. El siempre decía que ¨la llave de su corazón  estaba al alcance de…¨ ¨un beso¨, respondí  entre sollozos.
Luego de unos minutos ya conocía lo que le había ocurrido, y en ese momento  pude entender lo que quiso decir en su última carta ¨Mi corazón está contigo, consérvalo fuerte y puro, quizás sea la última vez que te escriba, ¿recuerdas aquel primer beso?, pues ahora quisiera poder darte un último primer beso¨.
A pesar del tiempo, no logro olvidarlo y no quiero, fue tan grande lo que sentí que ni la muerte  puede hacer que lo deje de amar, ahora solo vivo mi vida y espero el día  en que nos encontraremos en la eternidad; mientras tanto en mis sueños aún puedo verlo.




 
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